el botón de las ratas
Aitor Bediaga publicó hace un par de meses la primera entrega de una serie que promete ser bastante interesante sobre prácticas tóxicas de gestión -Pasión por innovar: Evitar la microgestión (I)-. Una parte del texto me ha recordado a un libro de Punset, El viaje a la Felicidad, en el que hace referencia a un experimento que siempre me ha parecido un claro ejemplo de lo importante que es la autonomía -o la sensación de…- para motivar a las personas.
El autor del experimento, Seligman, decidió someter a 5 ratones, separados en cubículos independientes, a descargas eléctricas aleatorias. Uno de ellos, disponía de una palanca que permitía desactivar la corriente eléctrica y, de cierta manera, controlar el efecto de la descarga. Al cabo de 6 semanas los ratones carecían casi por completo de sistema inmunitario y no tardaron mucho en morir. Todos menos uno, que también murió, pero meses después.
La cruenta experiencia no tenía otro fin que el del estudio de la felicidad, nada más y nada menos. Y no sé hasta que punto los resultados demuestran el papel de las emociones en nuestras vidas pero el ejemplo siempre me ha recordado a esas prácticas tóxicas de gestión de las que hablaba Aitor.
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A mi también me llamo mucho la atención ese experimento cuando leí el libro de Eduard Punset. La verdad ...