Cartografía Ciudadana, la tercera parte
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Casi tres meses después del seminario los recuerdos se decantan y sólo permanecen los temas que de un modo u otro me resultaron interesantes. La libreta ayuda a refrescar la memoria pero el contenido es semejante, sólo anotaciones de lo que me llamó la atención.
Cartografía con flow >>La elección de un tema como objeto de trabajo y la capacidad de acotarlo está directamente relacionada con su capacidad de impacto. El flow de un trabajo determina la claridad del mensaje comunicado. La indefinición derivada del “todo vale” hace que los esfuerzos se diluyan y el resultado pierda fuerza. Dentro de los proyectos presentados durante el seminario pudieron verse experiencias que lograban construir un discurso consistente y generar nuevas reflexiones sobre temas y espacios conocidos, mientras que otros se quedaban en buenas intenciones sin dirección definida.
En cierta manera, la diferencia entre ambos proyectos viene determinada por la naturaleza de las fuentes utilizadas y las herramientas para dar forma a los datos. Mientras que Solidarity Maps era un proyecto liderado claramente por un equipo de personas que contaban con una red de colaboradores que les ayudaban a conseguir los datos para eleborar sus mapas, Mapastur es una iniciativa de participación ciudadana donde cualquier persona puede añadir datos a una plataforma construida sobre googlemaps. La única pauta que relaciona la participación son las categorías que ofrece la plataforma: delitos, playas, radares, conciertos, gasolineras y puntos negros. Un refrito de conceptos que no ayuda a aglutinar la energía y la predisposición de la gente que participa porque el único fin es que el mapa se llene de marcadores impidiendo que el resultado se convierta en referente de nada en concreto.
Visualizaciones cartográficas >>
In the air cuestiona la utilidad de las medias y reinvidica el desarrollo de herramientas de visualizacion personalizables en las que los datos aparecen desagregados y pueden ser combinados en función de distintos intereses.
Y lo cierto es que un poco de actitud desacomplejada con ciertos temas no le vino nada mal al seminario. La investigación realizada sobre la cadena McDonal’s como espacio distorsionado donde tienen lugar actividades impensables en otros espacios públicos, o la recopilación de espacios periféricos en los que la reapropiación ciudadana para otros usos que los planificados confieren una nueva identidad a estos lugares, planteaban el debate sobre la capacidad de la arquitectura y el urbanismo para diseñar espacios capaces de generar dinámicas de causalidad ciudadana que desdibujen las fronteras entre lo público y lo privado. La cartografía inocente >>
La capacidad de empoderamiento social que tiene el desarrollo de visualizaciones cartográficas toma otra dimensión cuando entra en juego la participación ciudadana, aunque siempre que pienso en proyectos de participación ciudadana me venga a la cabeza el libro de Barley:
La idea de que la persona que habita en un territorio es la que más conoce de él es la misma ilusión de la que habla Barley por lo que la participación per se, sin más trabajo previo con las personas que participan sólo puede dar resultados interesantes de pura casualidad. Es una de las razones por las que me muestro tan susceptible a los proyectos que empiezan la lista de atributos con lo de participación ciudadana. Por otra parte, sí que creo en la importancia que tiene involucrar a las personas a las que les atañe de alguna manera una investigación o intervención, pero siempre que exista un trabajo previo con ellas que las convierta en sujetos activos del proyecto y que los resultados obtenidos puedan concretarse o llevarse a cabo de alguna manera.
El proyecto de Cartografía Otramálaga parte del deseo de cartografiar Málaga desde el punto de vista de los colectivos sociales para ubicar sus actividades sobre el territorio, revelar redes de contacto y socializar la información para lanzar nuevas vías de reflexión e investigación (+ información sobre el proyecto). Lo que se presentó en el seminario de Gijón fue un resumen de las distintas técnicas de investigación utilizadas (videoentrevistas, derivas, entrevistas, talleres) y la experiencia del uso de los mapas como herramienta de movilización ciudadana para generar propuestas y transformación social. Sin embargo, lo que era la herramienta de movilización, el mapa, termina convirtiéndose en un fin. La fisicidad del mapa que pasa de mano en mano y desplegamos varias veces hasta ocultarnos detrás del papel es demasiado atractiva. A pesar de que el proyecto de Otramalaga presentó sus resultados tanto a las personas que participaron a través de devoluciones de la experiencia, como a algunos ayuntamientos para que sirviera como ejemplo de experiencia en democracias participativas, y aunque su trabajo pueda servir como referencia para otras iniciativas, no pude ver en ningún momento el efecto transformador a nivel social que tuvo el proyecto. Otros proyectos participativos como Mapastur o Árboles de Gijón hicieron su presentación acompañados de personas que participaban activamente en la alimentación de los mapas, gesto que dice mucho del papel que otorgan a estas personas, aunque en algún momento dé la sensación de ser más una cuestión de cortesía que de pares. ¿No sería más real que las personas que participan en estos proyectos se apropiaran de ellos y fueran las que hicieran las presentaciones en seminarios como este? Los contactos que he tenido con proyectos de cartografía y participación ciudadana me han convencido de que la elaboración de mapas como herramienta de reflexión y proyección futura de otras realidades tiene un gran potencial. Pero de nada sirve habilitar una plataforma online o iniciar un proceso de cartografía si no va acompañado de un trabajo continuo con las personas involucradas que las lleven a ser las continuadoras del proyecto. La tangibilización del trabajo en la edición de un mapa puede servir como soporte de socialización pública, sin duda, pero corre el riesgo de ser utilizado como fin del trabajo, especialmente cuando se trabaja con financiación pública (la mayoría de los casos) que debe justificar por anualidades su actividad. La transformación social necesita más tiempo para manifestarse y es difícil de tangibilizar. En otras palabras, no es políticamente rentable. Por otro lado, existe un contradictorio anhelo de legitimización académica por parte de muchos colectivos que quieren convertirse en una alternativa al sistema. Esto lleva a que gran parte de sus esfuerzos se dirijan a demostrar a este sistema que sus planteamientos están a la misma altura. El sistema que cuestionan se convierte en su público y la ciudadanía en compañía puntual y ¿no debería ser al revés? >> Primera parte, la académica >> Segunda parte, las herramientas
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Cuando Nancy Hamad y Mansour Azziz presentaron su proyecto de
La existencia de un hilo conductor, una misma filosofía o visión, que guíe el desarrollo de un proyecto es lo que le otorga consistencia y relevancia independientemente de su complejidad. El colectivo
En otros casos la cartografía de un lugar se construye sin moverse del sitio. Es el caso del proyecto
Las visualizaciones de datos que incluyen nuevos parámetros permiten obtener distintas lecturas sobre la realidad que pretenden representar los datos originales. Al igual que los mapas de isocronas del proyecto anterior, la propuesta
Pero no siempre es necesario la utilización de un software para combinar distintos parámetros que nos permitan ver nuestro entorno de otra forma. Las visualizaciones también pueden crearse a través de la yuxtaposición de imágenes de la cotidianidad de la ciudad y su vinculación con otras interpretaciones conceptuales para generar un nuevo discurso. Bajo el título de 
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