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Emotional cartography: technologies of the self
¿Cómo sería un mundo en el que se cartografiara nuestro estado de ánimo en todo momento a través de datos biométricos? ¿Cómo se definiría la humanidad de las personas si la interpretación de los sentimientos, apetencias, pensamientos, opiniones y todo aquello que conforma nuestra identidad, fueran mediatizadas en todo momento por la tecnología?
Christian Nold, autor del proyecto Bio Mapping, hace una recopilación de escritos que ofrecen distintas respuestas desde el punto de vista de la psicogeografía, el diseño, los estudios culturales, el futurismo o la neurociencia.
Cada uno de los escritos recogidos en Emotional cartography: technologies of the self, con sus distintas aproximaciones, conforman un interesantísimo panorama de reflexiones sobre las implicaciones de la tecnología en la construcción de nuestra sociedad actual. Desde la capacidad de control que tienen las herramientas de mapeado corporal hasta la posibilidad de generar nuevas imágenes auto-reflexivas y de reflexión-en-acción, el biomapeado y la cartografía emocional plantean nuevos escenarios sociales en los que las formas de relacionarnos se ven completamente alteradas.
El mapeado de la actividad de las personas como herramienta de control pone de manifiesto las dos caras de la tecnología en función del uso que se haga de ella. El texto de Raqs Media Collective, Machines made to measure, parte de la antroprometría y de la idea de encontrar patrones raciales en distintas comunidades para establecer la imagen estándar del individuo, perdiendo de esta forma su individualidad.
El escrito de Raqs Media sobre la construcción de la imagen de identidad pasa de las prácticas aplanadoras de la antropometría a la necesidad de identificar a cada persona de manera unívoca mediante la huella dactilar. Recuperando el origen de la tecnología para recoger e interpretar las huellas dactilares en la India colonial del siglo XIX, el texto nos conduce hasta nuestra sociedad actual donde los sistemas de identificación, seguimiento y control han sido aceptados como algo necesario en pos de la seguridad.
La actitud contraria a esta nueva manera de entender el compromiso social es susceptible de ser considerada como una anomalía sospechosa. Tal y como le ocurre al protagonista de A future love story, de Marcel van der Drift, donde presionado por la costumbre social de interprertar el estado emocional de cada uno a través de sensores y dispositivos termina accediendo a “cablearse”. El relato futurista de van der Drift cuestiona la responsabilidad en la toma de decisiones dentro de una realidad donde todo lo que nos ocurre y lo que ocurre a nuestro alrededor (incluidas las percepciones de los demás sobre nosotros mismos) son traducidas por un software. ¿Dónde queda la inmediatez de la experiencia humana? ¿Qué ocurre con las intuiciones, la propia capacidad de interpretación a través de la cual se manifiesta nuestra subjetividad?
Mapping the Unseen de Stephen Boyd Davis sostiene que la posibilidad de que las personas generen su propia cartografía es una expresión de la subjetividad en sí misma, donde la interactividad entre las personas y la tecnología tiene múltiples interpretaciones, tantas como subjetividades. La experiencia individual de lo que ocurre a nuestro alrededor está condicionada por la propia capacidad de interpretación de los datos que recibimos y cómo nos posicionamos frente a ellos.
La idea de la multiplicidad dentro de la conducta social común está tratada en la alegoría de Blanqui’s Parade donde se recrea una sutil acción social en la que distintos individuos sincronizan sus acciones para formar un desfile que sólo la mirada más atenta podría identificar como tal antes de volver a disolverse entre la multitud de paseantes.
El relato de Blanqui’s Parade y Mapping the Unseen plantean la capacidad de reflexión-en-acción del individuo en función de cómo interprete los datos de su entorno. Sophie Hope analiza en su ensayo como el proyecto de Bio Mapping logra en una comunidad local generar nuevas reflexiones y compromisos con el espacio urbano al activar a los participantes y convertirles en productores de sus propios mapas. Para ella, Bio Mapping es un ejemplo de arte socialmente comprometido que demuestra como las preguntas planteadas por el artista y las dinámicas de coproducción tienen un efecto empoderizante en las personas a la hora de desarrollar nuevas reflexiones. La participación en la experiencia de Bio Mapping permite vivir en primera persona muchos de los supuestos teóricos que se recogen en el resto de textos, poniéndo el énfasis en el proceso del proyecto más que en el resultado visualizado.
El último escrito del libro, Hacking our tools for thought de Tom Stafford, reivindica la relación individual con la tecnología que surge en la elaboración de cartografías emocionales, como un camino hacia el pensamiento en comunidad que piratee la imagen que tenemos de nuestros “yos” a partir de la reapropiación y la reinterpretación del sistema en el que hemos estado viviendo.