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Empresa 2.0: el amanecer de la colaboración emergente

beab » 21 October 2007 » en Uncategorized » Sin comentarios

En la primavera del 2006, Andrew P. McAfee (con el que alguna vez ya me he topado navegando) publicó un artículo sobre la aplicación de los elementos de la web 2.0 en las empresas como estrategia para favorecer la colaboración y hacer emerger el conocimiento.

McAfee, Andrew. “Enterprise 2.0: The Dawn of Emergent Collaboration.” MIT Sloan Management Review 47, no. 3 (spring 2006): 21-28.

McAfee identifica seis componentes en las tecnologías de la empresa 2.0 que agrupa bajo el acrónimo de SLATES:

  • Search: la búsqueda como uno de los elementos clave de las plataformas que agrupan la información
  • Links: los enlaces como referentes para determinar la relevancia de las informaciones (algo similar a lo que hace google con el page rank de los sitios web) y como guías a través de la información de una plataforma.
  • Authoring: la democratización de la autoría al permitir a cualquier persona crear contenido y, lo que es más, al permitir que un grupo de personas creen conjuntamente un contenido, como ocurre en la wikipedia que para McAfee sirve como ejemplo de que la autoría en grupo puede generar contenidos convergentes de alta calidad.
  • Tags: después (o junto a) el elemento de búsqueda, la categorización de contenidos era uno de los elementos más valorados por los usuarios para acceder a la información. Esta categorización puede mostrase, entre otras opciones, como una taxonomía o una folksonomía. McAfee no obvia las debilidades de las folksonomías frente a las taxonomías (mayor redundancia, estructuras generalmente mononivel) pero señala su importancia para reflejar las estructuras y relaciones informacionales utilizadas a diario por los usuarios.
  • Extensions: las extensiones para identificar los gustos o intereses de los usuarios a partir de sus etiquetas o de los contenidos que consulta. El ejemplo indiscutible es Amazon y su sistema de recomendaciones.
  • Signals: señales para alertar al usuario de cambios y novedades en el contenido de la plataforma, como pueden ser los canales de rss.

Al incorporar los SLATE’Ss a las tecnologías de la empresa 2.0 los tecnólogos estaban facilitando dos puntos clave:

  1. Se aseguraban de la facilidad de sus herramientas al incluir herramientas actuales que no exigían ninguna habilidad de programación a la hora de crear contenidos, publicarlos, insertar enlaces o etiquetar.
  2. Evitar la imposición de formas de trabajo o categorizaciones preconcebidas y, en su lugar, ofrecer herramientas que permitieran hacer emerger ese conocimiento.

McAfee también alude al papel de los responsables en la implantación de estas tecnologías. No es un papel fácil ya que no pueden imponer a los trabajadores que editen un post, o pongan etiquetas a este o aquel contenido. En primer lugar es necesario la existencia de una cultura fértil para que surja la colaboración y emerja el conocimiento. Para ello, es recomendable empezar con un pequeño grupo de personas o acciones muy dirigidas que vayan demostrando de forma práctica la utilidad de estas herramientas.

En segundo lugar, el estilo de dirección debe evolucionar y asumir que las tecnologías 2.0 aplicadas a la empresa implican la progresiva desaparición del control unilateral propio de estructuras jerárquicas que determinan a priori la forma de trabajar de los empleados.

El artículo concluye preguntándose hasta qué punto las empresas están dispuestas a permitir que estos canales pongan de manifiesto incompetencias de los gestores, disidencias laborales.

Claro, que si esto ocurre (si el gestor se plantea esta pregunta antes de impulsar la implantación de tecnologías 2.0) probablemente no sea el momento (ni el gestor/a) adecuado para fomentar esta forma de trabajo.

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¿qué es la vida? ¿y qué tiene que ver con la teoría de la información?

beab » 11 October 2007 » en tiempo para leer » Sin comentarios

¿qué es la vida? Erwin Schrödinger

Schorödinger, E. (2006). ¿Qué es la vida?. Barcelona: Tusquets.

Podríamos decir que esta pregunta está en la herencia genética de nuestra especie pues ha pasado de generación en generación convirtiéndose en el tema central de disciplinas como la filosofía o pilares existenciales como la religión o la cultura, según el momento que elijamos.

Si elegimos el principio de la década de los ‘40, más exactamente el año 1943, nos encontramos a Erwin Schrödinger, físico austrico ganador del premio nobel en 1933, dictando (como se decía entonces) unas conferencias en el Trinity College de Dublin, haciéndose la misma pregunta, ¿qué es la vida?, e intentando demostrar si la física y sus leyes (principalmente las derivadas de la termodinámica y la mecánica cuántica) podían ofrecer una respuesta.

Aunque son cosas que no deben hacerse, voy a revelar el final del libro sin que eso sirva como excusa para no leerlo (no dura ni una tarde y su lectura resulta apasionante).

Uniendo conceptos de la física y la biología, moléculas y genes, y aplicando el concepto de entropía termodinámica que mide el grado de desorden de las moléculas (genes) que integran un cuerpo, afirma que la vida es un intercambio de entropía entre el cuerpo y el exterior. La tendencia del grado de entropía de la materia es siempre positiva, siempre tiene a un mayor grado de desorden y eso, en el caso de los seres vivos, significaría la muerte, el grado de entropía máxima. Para compensar esta tendencia, los seres vivos, toman entropía negativa del entorno, es decir, toman orden, para mantener un nivel estacionario de entropía, de orden.

¿y qué tiene que ver con la teoría de la información?

Empezaremos por lo evidente. El intercambio de orden y desorden para mantener un sistema es uno de los aspectos evidentes. A mí me recuerda bastante al trabajo de documentalistas, bibliotecarios, gestores de la información en general y más ahora en la realidad tecnológica en la que nos enmarcamos.

Otro aspecto relacionado es el término entropía, que también tiene una acepción propia para el campo de la teoría de la información. También denominada entropía de Shannon en honor a su descubridor, tiene mucho que ver con la tendencia al desorden y la incertidumbre en la recuperación de la información, y las probabilidades de que aparezcan los elementos que se buscan.

Una de las afirmaciones de esta teoría es que “si todos los elementos de la señal son equiprobables a la hora de aparecer, entonces, la entropía será máxima“. Este estado de entropía máxima (equiparable a la muerte en los seres vivos según Schrödinger) de la información es lo que los profesionales de la información intentan mediante sus investigaciones en el campo de la recuperación de la información: si todas los datos o informaciones tuvieran las probabilidades de aparecer no se cumplirían los requisitos de relevancia y exhaustividad que debe cumplir cualquier sistema de RI.

Por último, otra relación entre la vida vista por Schrödinger y la teoría de la información, está en la descripción que hace del ciclo de la mitosis celular. En este proceso, las células se dividen en otras células completamente idénticas duplicando la información, en este caso genética contenida en el ADN, y es así como se lleva a cabo el crecimiento de un organismo. Enunciado a modo de palabras clave: compartir información, organismo, crecimiento…encontramos otra clave de la teoría de la información, especialmente cuando se acerca a la teoría del conocimiento colectivo (internet, redes sociales, folksonomías, wiki…)

En resumen…

Sería gracioso poder afirmar con respaldo científico que los gestores de la información somos la esencia vivificadora de los datos y la información, de los documentos, introduciendo orden para compensar la tendencia hacia la entropía positiva, y asegurándonos de que la información se transmita completa, manteniendo su integridad, para que el organismo (social, se entiende) puede crecer de manera eficaz…

 

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¿para cuándo un Hall o un Icarus que interpreten las funciones inferenciales del lenguaje?

beab » 19 June 2007 » en Uncategorized » Sin comentarios

Uno de los motivos del nombre de este blog es el papel que juega el lenguaje como herramienta en nuestro trabajo; la indización, la clasificación, la recuperación de información, la descripción de documentos y contenidos… todo está dominado por el lenguaje por lo que el acceso a la información y a los documentos pasa necesariamente por la interacción con la lengua, y este es uno de los mayores quebraderos de cabeza de nuestra profesión.

Hace unos días Catuxa publicaba una referencia a la obra de Erica Menchen, ‘’The trouble with folksonomy (the terme)’’, y lanzaba una reflexión entre la diferencia del tagging de autor y el tagging de lector, un dilema al que nos enfrentamos los documentalistas en el momento de definir un sistema de información que quiera recoger el punto de vista del usuario e incorporar su punto de vista al sistema.

Por otro lado, en la cocina de los bits se abría una puerta a otro frente de la documentación y el lenguaje: el procesamiento del lenguaje natural para la recuperación de la información. Este objetivo es compartido por los sistemas de etiquetado social, la creación de puntos de acceso a la información desde distintos puntos de vista. Pero la lectura de ambos post revela otros puntos de encuentro entre el tagging social de autor y lector y el PLN.

La última entrega del ciberchef nos ilustra en el concepto de la pragmática y su doble visión de ‘’referencia e inferencia’’. La primera podría identificarse con el tagging de autor, mejor dicho, el tagging del documentalista que relaciona ‘’el código y el mensaje estrictamente mediante el código lingüístico’’. La segunda, la inferencia, equivaldría al tagging de lector que por su organicidad, por su supuesta falta de sistematización, requeriría una ‘’aclaración por parte del emisor’’.

El problema o, mejor dicho, el reto del ligüísta computacional y el del documentalista que se plantea habilitar la posibilidad de etiquetado para los lectores es el mismo: cómo traducir el lenguaje del usuario a la lógica de la máquina, aunque las aproximaciones de cada uno de ellos sea completamente diferente.

Mi experiencia personal me dice que, desde el puesto de los documentalistas, no acabamos de fiarnos del usuario o, visto de otro modo, de la máquina para entender al usuario, así que preferimos centralizar la creación del lenguaje, ser referencistas e intentar reducir las posibles inferencias de los usuarios.

Este dilema se nos presentó recientemente en el momento de diseñar una intranet coorporativa que incliría un sistema de publicación de noticias a la manera de un blog y, por lo tanto, tendría la posibilidad de asignar etiquetas. Sin embargo, todas las propuestas acababan en un sistema de lenguaje controlado porque no se confiaba en la capacidad de los usuarios para realizar esta tarea.

Buscando referencias sobre el tema encontré un interesante artículo, antiguo ya, de la intranet de IBM. Después de varios años utilizando la intranet coorporativa como medio de comunicación y acceso a la información, con una taxonomía de casi 4000 términos, decidieron habilitar el sistema de etiquetas para los usuarios y crear así una folksonomía de la organización. El sistema resultante se bautizó como Dogear y les permitió localizar clusters de conocimiento dentro de la propia organización. Lo interesante de la experiencia (en la línea de lo apuntado por Catuxa) es , además de hacer emerger focal points de conocimiento tácito, la convivencia de ambos sistemas, el etiquetado social y la taxonomía, la inferencia y la referencia, para enriquecer el sistema.

La incorporación de los usuarios a la creación, desarrollo y evolución de los sistemas de información es ineivtable, imprescindible y, desde mi punto de vista, muy deseable. Y todo ello pasa, en gran parte, por el conocimiento del lenguaje, de los lenguajes y de su comportamiento, ahí es nada!

Más información sobre Dogear y las folksonomías en las intranets:

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